Desde esta orilla

 

Allá por el 2001.. la situación económica de mi país, una espiral de desconfianza generalizada y una montaña de sucesos me llevo a agarrar mis maletas, terminar con una relación de 7 años de convivencia, cerrar mi casa y viajar a España.

Las horas de vuelo fluctuaron entre lo vivido y la magnitud de la decisión; los sentimientos contenidos, las voces resonando cargadas de buenos deseos y prospero futuro… las palabras no dichas y la lectura de infinitas cartas de despedida que no cupian en el papel lo vivido.

Y así, con mis recuerdos, unos trapos, la fuerza de la leona interior y mi ser impregnado de esperanza llegue a Barcelona; a la casa de mi tío Ramón, un ser excepcional, lleno de alegría y vitalidad, excelente guía turístico, cocinero y magnifico relator de experiencias.

A pesar de sentirme bien, necesitaba la palabra y cercanía diaria con los míos. Pensé que cuando llegaría seria cuestión de 2 días encontrar trabajo y de semanas estar independizada, pero no fue así; el tiempo transcurría en infinitos tramites, reparto de curriculum, viajes, búsqueda de direcciones, entrevistas, todo eso aderezado con llamadas telefónicas que se convertían en interminables llantos en monosílabos.

Son en esos momentos cuando recordaba pasajes y relatos de mis padres, abuelos, ellos que sufrieron el desarraigo y vivieron la aventura de ser inmigrantes.

Se idealizan sabores, paseos, lugares, olores, postres, utensilios, ¡casi TODO! hasta el.. -qué haces negrita? sin que suene discriminatorio; me cachiss..!

La distancia, los años, las ausencias, y la permanencia de los vínculos hacen que el aprendizaje transcurra, donde la conjunción de 2 mundos es parte de tu vida, es decir, te encuentras acostándote a hora argentina pero, despertando a la española.

Y la vida transcurre con la diferencia de 4 o 5 horas, donde chau! se convierte en Adeu! donde el día de mi cumpleaños es pleno verano (¡Iuupiii..!) y los nacimientos, enfermedades, conquistas, visitas, magullones, experiencias, heridas, logros, cambios, amores, finales, comienzos… se viven desde esta orilla.

 

 

Ohoola..

 

Aiixx.. ¡Ehh..! Ohoola.. transitar entre dos duelo, tiene estas cosas, que, de repente olvidass.. y te encuentras con que T O D A la info de tu pagina web a sido destruida. Lamente muchísimo la perdida porque eran palabras que salieron en un determinado momento y no había copias, así que, acepte la perdida, pero con ello también se esfumaban mis ganas de escribir. Hace poco revolviendo en mi ordenador, encontré algunos de mis escritos, como flashes comenzaron a venir a mi cabeza los recuerdos, remontarme y re-vivir sentimientos… la exposición de información me llevaba a fluctuar entre el pasado y el transcurso del presente, a mi cabeza venían palabras… deseos.. ganas.. Y una cosa lleva a otra, se siente que el pecho se abre para dar lugar a generar, a ponerle palabras a esos sentimientos, olvidados… (pensé que los había perdido) pero estaban ahí! quietitos inmóviles, tímidos. Y las ganas van surgieron..

¡¡GRACIAS!! por ese  empujoncito y acompañar mis inseguridades, preguntas, insistencia, y alguna que otra lagrima..

(voces..) el cuerpo.

Ehhh.. ¡tú! sii.. ¡tú!

hace rato que tenemos interferencia en nuestra comunicación,  cuando yo hablo.. ¡tú estas ocupada! o.. no es el momento.. envíe muchas alertas, pero tú ¡nada! ¿que pretendías que te escribiera por whatsApp?

Aguante… tu despreocupación, la falta de escucha, la flagelación y la falta de interés hacia ti misma.

Y si nos damos una tregua?